viernes, 11 de abril de 2008

Un señor que toca el piano



Erik Satie es música para estar. La música, por lo general, tiene cierta presencia en el ambiente en el que suena. Suele estar muy presente, hasta imponerse. Exigirte que la escuches. Y puede llegar a ser tan caprichosa que si no le cedés tu atención, lo único que es, es ruido.
Erik Satie, en cambio, simplemente está. Está y hasta no está.
Uno anda por la vida, existiendo, y Erik Satie es un silencio. Aunque suene, es un silencio. Comienza a sonar realmente en el momento en el que decidís enfocar tu atención en el sonido. En cuanto tu oído se posa sobre su música, te alcanza su hechizo. Penetra en tu cabeza, y te sacude el cerebro, pero muy suavecito. Como un árbol a la siesta, en verano. Y es una sensación tan agradable, que querés compartirlo con el que tengas más cerca. Tratás de describirla. De decir algo. Y lo único que al final podés decir es: "uooooooooo, naaaah, no puede ser. No puede ser que esta música exista. Es demasiado... demasiado... no se, perfecta."
Pasa que 'sutil' no es la palabra. 'Delicada' tampoco. Ni siquiera 'simple'. No se, realmente no se cual es la palabra para Erik Satie.-

1 comentario:

Shalena Mitcher dijo...

aia..

es verdad.


qué bueno es encontrarse con esas cosas que te dejan sin palabras. Porque si no, tanta cháchara y al final.. qué?