domingo, 6 de abril de 2008

Título

El abuelo de Yogur es el vivo ejemplo de que los viejitos macanudos existen. Es el avatar de los viejitos macanudos. Como el abuelo de Sopa, y mi abuelo, y el vecino que no entiende cuando se le habla y el viejito que estaba haciendo algo en el jardín y nos saludó al pasar una vez que estabamos en gualeguaychú andando muy apretujados en el auto rojo. Me acuerdo que estaba el Carnóf, y el Rouben pija.

2 comentarios:

nana dijo...

la buena onda de un viejo es directamente proporcional al pelo que le crece en la oreja?

Sabúl dijo...

No sé a cienca cierta si se podría establecer una relación matemática exacta para medir el nivel de macanudez de un viejo con respecto a la cantidad de pelos de sus orejas, pero sí está muy claro que la presencia de los mismos genera una clara tendencia a favor del individuo.

Otro género de viejos es los viejos chotos.

Ya cualquier día de estos publicaré mi abierto repudo hacia la existencia de esos seres del inframundo.